

Te ayudo a que no te pase
¿Alguna vez te has perdido usando Waze o Google Maps?
Si has manejado en una ciudad tan grande como la Ciudad de México apuesto a que sí. Y bueno, a veces puede fallar el servicio de internet, quizá te cuesta trabajo seguir las indicaciones del navegador, no conoces las calles por las que te lleva… pero ¿Te ha pasado que seleccionas el lugar al que “quieres llegar”, comienzas a seguir la ruta y mientras vas avanzando te parece que el rumbo es muy distinto del que hubieras pensado, para finalmente darte cuenta de que desde el momento 1 seleccionaste el destino incorrecto? 😳🤯
Tengo muy presente ese episodio en mi vida, hace un par de años. Yo quería llegar a un centro comercial muy famoso que está como a 13 kms de mi casa, era de noche y, aunque la ruta me parecía “rara”, pensé que tal vez yo no la conocía y (no preguntes cómo) decidí que era buena idea seguirla en lugar de ir a revisar el destino seleccionado.
Para hacer el cuento corto, llegué después de 1 hora a un lugar horrible, un basurero enorme y literal sin camino de regreso. Morí de miedo, salí como pude de allí para darme cuenta de que la ubicación que había seleccionado, aunque se llamaba igual que el dichoso centro comercial, en efecto era algo absolutamente diferente. Ya ni te cuento el tiempo que esperaron mis amigos mientras yo salía de aquel lugar que daba escalofríos y llegaba al lugar correcto
🫣
Algo parecido ocurre cuando comienzas a buscar una nueva ruta en tu camino profesional, si el destino no está bien definido, si no tomas el tiempo necesario para verificar que es, cuando menos cercano al lugar a donde quieres ir, podrías llegar a basureros enormes 😬
En la entrega pasada te conté de la rueda de tu vida profesional, que puedes descargar sin inversión monetaria aquí 🎡👈
También te compartí que yo no la tenía cuando comencé a intentar cambiar el rumbo de mi vida profesional. Antes de sentarme y dedicarle algo de tiempo a la exploración de mi destino, probé algunas cosas que no me sirvieron para mejorar mi relación con el trabajo que hago todos los días, incluso me alejaron de poder transformar de fondo las cosas que me perturbaban.
Intenté corregir el trabajo de alguien más para mejorar el mío. Durante algún tiempo me obsesioné con lo que hacía y lo que no hacía una colega que tenía el mismo puesto que yo. En el fondo creía que, si ella adoptaba el mismo estilo de trabajo que el mío, si dejaba de usar Facebook en horas laborales como yo no lo hacía, si hacia presentaciones como las mías, si le negaban las vacaciones igual que a mí, mi trabajo sería más placentero (o menos jodido cuando menos). Evidentemente, nunca resultó… Ni ella ni su jefe (que también era el mío) estuvieron nunca interesados en “homologar” nuestras formas de trabajo, ella salió de la empresa pocos meses después y… ¡Adivinaste! Mi trabajo siguió siendo igual de jodido.
Invertí toda la energía que me quedaba en el riesgo más alto. Cuando uno de mis clientes me llamó para explicarme que nos invitarían a concursar un negocio enorme y que aparentemente era casi un hecho que ganaríamos, juré que eso cambiaría mi carrera profesional exponencialmente. Estuve con alrededor de 10 personas más encerrada en una sala de juntas durante mes y medio de 7 am a 11 pm, trabajando solo para contestar el documento que entregaríamos al nuevo prospecto (prácticamente en la bolsa), que representaba para la empresa millones de dólares de ingresos desde el primer año, y que según mis expectativas me lanzaría al estrellato corporativo y traería consigo toda la felicidad que buscaba para presentarme todos los días de mi vida a trabajar. El desenlace: El prospecto nos dijo “gracias, pero no gracias” y yo me quedé vestida, alborotada y más harta que nunca del trabajo que tenía.
Dejé de ganar $240,000 pesos mexicanos. 2 años antes de que me ascendieran al puesto que ocupo hoy en mi trabajo corporativo, yo veía muy claro que estaba lista para nuevas responsabilidades, para manejar más cuentas, para un puesto más alto, y si yo lo podía ver, por supuesto que mi jefe, el jefe de mi jefe y toda el área de recursos humanos de la empresa también lo notaban y debían venir a pedirme que estuviera dispuesta a ganar $240,000 más y una serie de beneficios sustanciales… Nunca pasó, nadie vino a ofrecerme nada adicional y mientras tanto mi frustración por el trabajo que hacía se magnificó como Crecencio (pequeñas figuras de colores que pueden crecer al contacto con el agua hasta 900 veces su tamaño original🤭) en agua.
Escribirlo me hizo suspirar, recordé cuantas ganas tenía de amar genuinamente el trabajo al que dedicaba mis días 😪¿Conectas con alguna de las no-estrategias que probé? ¿Qué tanto te encuentras tratando de arreglar lo que no está roto? ¿Cuánto te esfuerzas por un proyecto que no cambiará tu relación con el trabajo que haces? ¿Cuánto dinero estás pagando por la frustración y el estrés que te genera tu trabajo actual?
Recuerda que tú tienes la rueda de tu vida profesional disponible para descargarla hoy mismo y comenzar a explorar los cambios en tu trabajo que sí están conectados contigo y con lo que deseas para tu vida.
Todo es aprendizaje, no me arrepiento de haber intentado lo que ahora reconozco estaba muy mal encausado, fue parte del camino para descubrir mi verdadera vocación: Ser coach de mujeres como tú, listas a cambiar de raíz lo que sea necesario para disfrutar plenamente su vida personal y profesional.
En la siguiente entrega te cuento más de la propuesta que tengo para acompañarte en la transformación profunda de tu relación con el trabajo que haces todos los días 😍
Con cariño,
Eri Orlaineta
Si quieres saber más de mi experiencia y la de otras mujeres que me tenido el placer de acompañar a construir el trabajo que amamos, visita metafora.life y sígueme en IG @eri.orlaineta.metafora
También me puedes escribir a metafora.eriorlaineta@gmail.com, me encantará leerte y conocernos mejor 😊
IMPORTANTE/CONFIDENCIAL: Este mensaje contiene información METÁFORA BY ERI ORLAINETA, la cual es de carácter privilegiada, confidencial y de acceso restringido conforme a la ley aplicable. Si el lector de este mensaje no es el destinatario previsto, empleado o agente responsable de la transmisión del mensaje al destinatario, se le notifica por este medio que cualquier divulgación, difusión, distribución, retransmisión, reproducción, alteración y/o copiado, total o parcial, de este mensaje y su contenido está expresamente prohibido. Si usted ha recibido esta comunicación por error, notifique por favor inmediatamente al remitente del presente correo electrónico, y posteriormente elimine el mismo.